Compras dos botellas de agua mineral, las sirves frías… y una te parece súper suave, casi insípida, mientras que la otra tiene “algo” (un toque salino, un puntito amargo, una sensación más seca). ¿Te ha pasado? No es imaginación: no todas las aguas minerales saben igual porque no todas tienen la misma composición.
La buena noticia es que, en cuanto sepamos los factores que hacen de un agua lo que es, empiezas a “leer” su gusto casi como si fuera una etiqueta sensorial.
Los “principales sospechosos” del sabor del agua son:
- Composición mineral
- Residuo seco
- PH
- Gas / No gas
- Origen
- Temperatura
- Envase
La composición mineral: los minerales que más se notan en el gusto
Aunque el agua sea transparente, no es “vacía”: lleva minerales disueltos. Y algunos se perciben más que otros. Sin entrar en tecnicismos, estas son sensaciones típicas:- Sodio y cloruros: pueden dar un toque ligeramente salino.
- Magnesio: a veces deja un punto amargo.
- Calcio: suele aportar una sensación más redonda o “táctil” en boca.
- Sulfatos: pueden resultar algo secos o con un amargor suave.
- Bicarbonatos: a menudo se perciben como un gusto más suave o “menos ácido”.
Residuo seco: cuando el agua parece insípida… o con carácter
Si solo te quedas con una idea, que sea esta: el residuo seco es uno de los mejores “traductores” del sabor. La normativa usa el residuo seco (a 180 ºC) como medida de referencia en los análisis. Y permite clasificar el agua por mineralización, según ese residuo seco:- Mineralización muy débil: hasta 50 mg/L
- Oligometálica o mineralización débil: hasta 500 mg/L
- Media: de 500 a 1.500 mg/L
- Fuerte: más de 1.500 mg/L