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Aguas termales: qué son y cómo se forman

Las aguas termales han estado presentes en distintas culturas desde la Antigüedad. Romanos y otras civilizaciones ya aprovechaban estos manantiales naturales que brotan a mayor temperatura que el entorno. Pero, ¿qué las hace diferentes del resto de aguas subterráneas?

¿Qué son las aguas termales?

Se consideran aguas termales aquellas aguas subterráneas que emergen a la superficie con una temperatura superior a la media anual del lugar donde se encuentran. En muchos casos superan los 20 °C, aunque pueden alcanzar temperaturas más elevadas según su origen geológico. En España, la regulación de las aguas minerales y termales se recoge en la Ley de Minas y su normativa de desarrollo, que reconoce el carácter específico de este tipo de aguas por sus condiciones de temperatura y composición. Además de su temperatura, las aguas termales suelen presentar una composición mineral característica, ya que durante su recorrido subterráneo entran en contacto con distintos tipos de rocas. .¿Cómo se forman las aguas termales? El proceso comienza con algo tan sencillo como la lluvia.

1. Infiltración

El agua de lluvia se filtra en el suelo y penetra en capas profundas a través de grietas, fracturas y materiales permeables. Este fenómeno forma parte del ciclo natural del agua y puede prolongarse durante años, dependiendo de la geología del terreno.

2. Descenso y calentamiento

A medida que el agua se introduce en profundidad, se acerca a zonas internas de la corteza terrestre donde la temperatura es más elevada. La Tierra aumenta su temperatura con la profundidad, fenómeno conocido como gradiente geotérmico. De forma general, la temperatura terrestre puede aumentar entre 2 y 3 °C por cada 100 metros de profundidad, aunque esta cifra varía según la estructura geológica de cada zona. En áreas con mayor actividad tectónica o volcánica, el calentamiento puede ser más intenso.

3. Mineralización

Durante ese recorrido subterráneo, el agua permanece en contacto prolongado con las rocas. Este contacto favorece la disolución natural de minerales, que pasan a formar parte de su composición. El tipo de roca (granito, caliza, arenisca u otras formaciones)  influye directamente en los minerales que el agua incorpora. Por eso no todas las aguas termales tienen la misma composición.  Para entender mejor cómo el agua incorpora minerales durante su recorrido subterráneo, puedes ampliar información sobre el proceso de mineralización del agua. 
  1. Ascenso y surgencia
Cuando el agua calentada encuentra una vía de salida, normalmente a través de fallas o fracturas geológicas, asciende de nuevo hacia la superficie. Es en ese momento cuando surge el manantial termal. Si la temperatura del agua al emerger es superior a la media anual del lugar, se considera agua termal.

Tipos de aguas termales según su temperatura

Las aguas termales pueden clasificarse según la temperatura a la que brotan:
  • Hipotermales: entre 20 °C y 35 °C.
  • Mesotermales: entre 35 °C y 45 °C.
  • Hipertermales: por encima de 45 °C.
Esta clasificación permite diferenciar los distintos grados de calentamiento alcanzados en profundidad.

¿Por qué hay zonas con más aguas termales?

La presencia de aguas termales está estrechamente relacionada con la actividad geológica. Son más frecuentes en áreas con:
  • Fallas o fracturas en el terreno.
  • Actividad volcánica o sísmica.
  • Zonas donde el gradiente geotérmico es más elevado.
España cuenta con numerosos manantiales termales, especialmente en comunidades como Galicia, Aragón o Cataluña, donde la estructura geológica favorece este fenómeno natural.

Aguas termales y aguas minerales naturales: ¿son lo mismo?

No. Aunque ambas tienen un origen subterráneo, el proceso que las caracteriza es distinto.
  • En las aguas termales, el rasgo diferencial es el calentamiento en profundidad y su surgencia a mayor temperatura.
  • En las aguas minerales naturales, el elemento clave es la filtración lenta y prolongada a través de la roca, que permite mantener una composición mineral estable.
Ese segundo proceso es el que explica el origen de manantiales como el de Solán de Cabras, donde el agua se filtra de forma natural durante miles de años antes de emerger en un único punto, manteniendo constante su composición mineral.

Un fenómeno natural ligado al ciclo del agua

Las aguas termales forman parte del ciclo natural del agua. Aunque su recorrido es más profundo y prolongado que el de otras aguas subterráneas, el punto de partida sigue siendo el mismo: la lluvia que se infiltra en el terreno. Este viaje subterráneo, lento y constante, es un ejemplo de cómo la naturaleza transforma el agua a través del tiempo y del contacto con la roca: un proceso que ocurre bajo nuestros pies y que, en determinados lugares, emerge en forma de manantial caliente.