Cuando llueve, no toda el agua permanece en la superficie ni corre directamente hacia ríos y mares. Una parte inicia un recorrido más discreto. Se filtra lentamente en el suelo y comienza un trayecto invisible bajo nuestros pies. Ese proceso se conoce como infiltración.
Es una etapa poco visible del ciclo del agua, aunque desempeña un papel decisivo en su equilibrio.
Qué es la infiltración
La infiltración sucede cuando el agua penetra en el terreno y atraviesa las capas superiores. A partir de ahí, puede continuar descendiendo a través de materiales permeables como arena, grava o determinadas rocas. Es un proceso gradual que está condicionado por la estructura del suelo, su porosidad y la cantidad de agua disponible. Parte del agua infiltrada quedará retenida en las capas superficiales; otra parte seguirá descendiendo hasta alcanzar acuíferos, donde puede almacenarse antes de volver a emerger en forma de manantial.De la superficie al subsuelo
El terreno está formado por espacios microscópicos y pequeñas fracturas que permiten el paso del agua. Cuando esos espacios se llenan, el agua se desplaza lateralmente o puede acumularse en formaciones geológicas capaces de almacenarla. Así se forman los acuíferos, reservas subterráneas que actúan como depósitos naturales. Aunque no sean visibles, desempeñan un papel fundamental en el ciclo del agua. La infiltración, por tanto, no es simplemente agua que desaparece en la tierra. Es el comienzo de un recorrido más lento y profundo.Qué factores influyen en la infiltración
La cantidad de agua que logra infiltrarse depende de varios elementos:- El tipo de suelo y su capacidad de absorción.
- La intensidad y duración de la lluvia.
- La pendiente del terreno.
- La presencia de vegetación, que puede favorecer la absorción.