Qué es un acuífero y qué tipos existen

Bienestar

Qué es la escorrentía del agua y cómo se produce

Después de una lluvia intensa, el agua no siempre desaparece bajo tierra. A veces la vemos deslizarse por la superficie, avanzar por una pendiente, reunirse en pequeños surcos y, poco a poco, alimentar un arroyo. Ese movimiento visible es la escorrentía. Forma parte del ciclo del agua y es uno de los procesos más fáciles de observar.

Cuando el suelo no puede absorber más

Cada terreno tiene una capacidad limitada para absorber agua. Si la lluvia es suave y constante, parte de esa agua se infiltra. Pero cuando la intensidad aumenta o el suelo ya está saturado, el exceso empieza a desplazarse en la superficie. Ese desplazamiento sigue la pendiente natural del terreno. No ocurre de forma uniforme: depende del tipo de suelo, de su porosidad y también de la vegetación que lo cubra. En un bosque, donde el terreno es más permeable, la escorrentía suele ser más lenta. En superficies compactadas o impermeables, como el asfalto, el agua fluye con mayor rapidez.

Un movimiento que modela el paisaje

La escorrentía no solo transporta agua. También arrastra partículas del suelo y sedimentos. Con el tiempo, ese flujo continuo ha ido configurando valles, cauces y relieves. Muchas corrientes que hoy forman parte del paisaje comienzan precisamente así: como pequeños hilos de agua que, tras repetirse durante años, terminan definiendo un cauce. Es un proceso natural, constante y decisivo para la redistribución del agua sobre el territorio.

Escorrentía e infiltración: dos caminos distintos

Cuando la lluvia alcanza el suelo, el agua puede seguir dos rutas principales. Una parte se infiltra y continúa su recorrido bajo tierra. Otra discurre por la superficie. Ambos caminos son necesarios. La infiltración contribuye a la recarga de reservas subterráneas; la escorrentía, por su parte, alimenta ríos y devuelve el agua al mar, donde el ciclo puede comenzar de nuevo con la evaporación. La proporción entre uno y otro depende del entorno. Un mismo episodio de lluvia puede generar comportamientos muy distintos según el terreno.

El recorrido completo

Aunque la escorrentía sea visible y rápida, no es un proceso aislado. El agua que hoy fluye por un río puede evaporarse mañana, condensarse en la atmósfera y regresar más adelante en forma de lluvia. En el caso de Solán de Cabras, cuya agua procede de un manantial, ese equilibrio entre lo que fluye en superficie y lo que se filtra bajo tierra forma parte del recorrido natural que permite la recarga del subsuelo. La escorrentía asegura que el agua vuelva a concentrarse en ríos y mares; la infiltración, que pueda almacenarse y reaparecer más adelante. Ambos movimientos sostienen el ciclo completo.

Preguntas frecuentes sobre la escorrentía

¿La escorrentía es lo mismo que una riada?

No necesariamente. La escorrentía puede ser un flujo suave y progresivo. Una riada es un aumento brusco y excepcional del caudal.

¿Siempre que llueve hay escorrentía?

No. Si el suelo puede absorber toda el agua, la escorrentía será mínima o inexistente.

¿Por qué en las ciudades se ve más?

Porque muchas superficies son impermeables y el agua no puede infiltrarse con facilidad.

¿Influye en los ríos?

Sí. Es una de las principales formas en que el agua de lluvia llega a los cauces naturales.